entrada de su guarida, porque eso era, una guarida que lo protegía
solamente de la inclemencias, ya que no había a su alrededor ningún
animal vivo, ni insectos, y qué decir de los vegetales que los únicos que habían sobrevivido, eran precisamente las vallas que estaba recolectando cuando hizo el descubrimiento que motivó su curiosidad, un sentimiento que como muchos otros sentimientos desde que había nacido no
mil metros a la redonda, y que al morir su abuelo, no había tenido
> contacto, con ningún ser viviente, los vecinos más cercanos no eran
> ningún peligro latente por la escasa cantidad que eran, y la gran
> cantidad de cuevas que iban quedando deshabitadas, al morir sus
> ocupantes, o los que emigraban seguramente hacia una muerte segura, una vez le había contado su abuelo que antiguamente, las cuevas se defendían a muerte por la codicia de unos contra otros, ahora el tedio que da la soledad, cualquier cosa le llamaba la atención, la edad de Ocan seria la mitad de su vida (14 años), desde luego si no se acortara por los muchos peligro que la naturaleza en la circunstancia que estaba, la podría acortar abruptamente, una de su preocupación era tener siempre fuego, en un pequeño hoyo hecho en la roca que tendría décadas, el agua no era por el momento, una verdadera preocupación, todas las cuevas habitadas de la zona, filtraban agua por los techos de las cuevas que median decenas de metros; todas las noches caía un tipo de llovizna y neblina ácida que se posaba sobre la planicie de la meseta, que era un volcán sémi apagado, el agua al filtrarse por la piedra caliza se iba potabilizando, de todos modos esa piedra caliza se van saturando de las sales que van
tapando los poros de las roca hasta que la poco agua que filtraran ya no será potable.
(La destrucción de la naturaleza, la comienza el (Hombre), pero solo podrá reparar en parte lo que alteró y le será muy difícil arreglar en su plenitud lo que lesiono, pero cuanto más tarde menos
posibilidad habrá de dejar el planeta como lo encontró)
Toda el agua que se estancaba fuera de las cuevas era imbebible y
mataba en pocos días por mas pequeño que hubiera sido el sorbo que
habría tomado, la llovizna solo se producía de noche y lo único que
sobrevivió a ella fue la planta tantas veces trangenizada, que se
convirtió, en la única especie viva que podía estar a la intemperie.
Cuando en una época que todavía vivía su abuelo lloviznó casi un mes seguido las duras ramas de la planta, que mantenían secas dentro de la cueva para avivar el fuego y evitar que se apagara, se acabaron, el fuego se apagó, de haber tratado de llegar donde las recolectaban para traerlas
aunque sean mojadas les fue imposible sabían muy bien el ardor que
producía esa llovizna costaba la vida.
Sin fuego era imposible comer los porotos de la planta hercúlea, por la dureza parecían un guijarro, solo un prolongado hervor podía ablandar para poder digerir, semejante alimento, la búsqueda del fuego lo planificó su abuelo que había recorrido la región cuando era un niño lo primero que separó fue el utensilio donde traerían el fuego durante el viaje de vuelta las ramas los tallos de la maleza de la soja, que desde luego ellos no le llamaban así, a su único alimento, lo
> encontrarían en el lugar y seco porque el calor tremendo donde corría
> el fuego liquido, era tal que no había llovizna ni neblina que llegara
> a mojar el suelo, luego le explicó que deberían salir muy temprano ya
> que había dejado de llover, caminar hasta antes que el sol estuviera
> arriba de ellos buscar una cueva con agua bebible y esperar que el sol se escondiera, caminar lo más rápido posible, hasta llegar a
donde corría el fuego liquido y tratar de llegar sin quemarse los pies lo que sería fatal, y poder
salir de esa temperatura en pocos segundos, la aventura que
había vivido, para recorrer 2000 metros fuera de la cueva, nos dará la
justa dimensión de las características que tenía en esa zona la
su soledad lo hacía custodio de su propia experiencia.
La cueva en si tenía fuego liquido que se veía pasa al fondo de la
cueva por una abertura de gran profundidad, donde siempre veía parado
a su padre mirando correr el fuego liquido, hasta que un día cuando tendría 8 años, vio como su padre le señalo el fondo del abismo y como una mueca de su rostro que hoy en día seria para nosotros una sonrisa se dejo caer, cuando llego al borde del pozo solo vio pasar como siempre el fuego liquido, desde ese día se apego a su abuelo, que con
el eran los dos únicos humanos que habían quedado en la cueva, con su idioma gutural, le sacaba como podía, palabras de sabiduría, al único
testigo que tenia, de épocas pasadas, y quizás se preguntara lo que
los hombres todavía se preguntan hoy en día (“El porqué, y para qué”)
la muerte que presencio de su padre parece que precipito en su interior esa pregunta, y el único ser vivo que tenía a mano no sabía, y que ni fabulando podría satisfacer esa pregunta, que tampoco el
podía formular con su limitadísimo y gutural idioma, que su soledad
iba acentuando, su mente se precipitaba asía adelante y su lenguaje no
podía trascribir sus preguntas, todo lo que le podía preguntar al
abuelo, este le contestaba con lo había escuchado de su abuelo que se
o había dicho su otro abuelo de todos modos le trasmitía cosas
maravillosas como que antiguamente había, agua que se podía deber y
que iba de un lugar a otro libremente que cuando caía agua del cielo
se podía también tomar que ese agua hacia brotar todo tipo de planta
de muchos colores que se podían comer y daban mucha satisfacción,
desde luego eso realmente era una mentira ¿Que satisfacción se puede tener al comer?, le conto que habitaban animales que caminaban con mas
patas que ellos, que los mataban y se los comían y les sacaban sus
piel que era extraña y se abrigaban del frio, cosa que no pudo entender en un lugar donde toda su vida estuvo desnudo, y metido en
cuevas por el sol que era un verdadero rio de fuego, le conto que como
las vallas que comían pero tan grandes y de distintos colores que era
imposible arrancarlos que había animales que vivían allá arriba y que
para llegar flotaban en el aire, y los humanos que se podían subir les
comían ahí mismo sus crías y que se lo todas esa historias le llevaron
al abuelo poder contarlas años y la mayoría de las veces con señas,
que la interpretación dependía del mimo y del espectador, de todos
> modos las figuras que le mostro muy al fondo de la cueva e
iluminándolas con la antorcha de ramas lo dejó perplejo, grandes
animales que eran muertos por humanos con unas varas largas que él jamás se imagino.
Al poco tiempo de morir su abuelo, al volver de la recolección de
bayas, escucho un ruido extraño a un costado de la cueva como toda la cueva estaba siempre en penumbra la única parte iluminada era la luz
que difusamente iluminaba toda la entrada cuando era de día, y la parte del interior por donde corría el rio de lava ardiente que se reflejaba en el techo y bajaba hasta el suelo formando unapenumbra, justamente de ese lugar salió el ruido, como un resortesalto hacia el fuego que siempre ardía y prendiendo una rama se acercosigiloso, al lugar con la otra mano tomo una laja de la muchas que se forman en los lugares donde estuvo activo un volcán, y que su abuelohabía afilado años quizás esperanzado de algún día poder usar conalgún enemigo que con el tiempo solo quedo en su imaginación, realmente era un arma inútil que no tenia en el momento ningún uso práctico, por eso estaba tirada desde hacía años, sintió que se le
erizo el pelo pero el arma en la mano le dio la tranquilidad del humano que había involucionado, prácticamente al nivel de un animal que no tiene miedo a la muerte y que se resigna a ella sin ningún cuestionamiento ni curiosidad sobre el mas allá, ese temor que se manifiesta en los seres más evolucionados, cuando su agudo oído localizo exactamente la procedencia del sonido, lo ilumino, y vio asombrado un bulto que por el pequeño tamaño y las descripciones que le había dado su abuelo pensó inmediatamente en una hembra, con una cría en sus brazos que trataba de ocultar pero que los berridos delataban, de estar vivo su abuelo la abría matado como había matado a tantas hembras, su intención fue el atravesarla junto a su cría, con su arma y arrojarlos al fuego liquido para que su vida no fuera alterada, solo detuvo su brazo, cuando con gestos y ruidos guturales la hembra se hiso entender que quería agua apenas entendió su pedido dejando la rama encendida en el suelo se dirigió al charco que estaba siempre lleno casi a la entrada de la cueva, y llenó una vasija
de barro se la entrego y recogiendo la rama incendiada se escondió en un lugar muy elevado donde no podría subir la hembra sin despertarlo por una precaución ancestral de proteger la vida ante un potencial
enemigo.
Cuando despertó de su pesado sueño, casi amanecía, fue a buscar una rama encendida para ver cómo había provocado la muerte de los dos el agua, que sabía que al tomarla morirían al iluminar el lugar, vio asombrado que no estaban y distinguió el bulto al lado donde gota a gota caía el agua bebible, y la vasija casi llena, y al verlo la mujer se irguió, viendo que estaba sana se sintió engañado por la mujer que abría tirado el agua envenenada y al escuchar por donde filtraba el agua y calmo su sed y
de su cría. Como todo ser primitivo todavía no tenía muy desarrollada la venganza,pasado el primer instante que el llamado ancestral le había dictado dematar a su enemigo, acepto buenamente en la cueva a la hembra, y su cría.Cuando la hembra salió de la cueva, oteaba como cualquier animal hace al salir de su guarida pero bruscamente empujo a Ocan hacia adentro en el preciso momento que la tierra empezó a temblar, algo le había advertido del peligro que asecharía afuera, y recogió a su cría, como los temblores siguieron toda la tarde, Ocan previendo que tendrían que estar por mucho tiempo encerrados realizo varios viajes entre temblor y temblor y trajo a la cueva la más grande cantidad de bayas quehubiera juntado antes, lo que no previo fue el traer ramas para mantener el fuego prendido, del solo hecho de pensar en tener que ir nuevamente a traer del lugar donde corría el fuego liquido, lo intranquilizaba, además ahora tendría que ir solo, pero tuvo tiempo el día siguiente en traer la mayor cantidad de ramas que pudo, los viajestambién se limitaban debido que cuando el sol estaba alto era imposible salir de la cueva, por el calor que lo quemaba.La sorpresa mayor la recibió cuando vio que el fuego liquido habí subido de tal manera dentro del pozo que desbordo y cono un rio se perdía por un costado de la cueva y pasaba muy cerca como para poder calentar directamente las vasijas de barro sin necesidad de tener que
prender las ramas que con tanto esfuerzo había acumulado. Después terminado el terremoto que posiblemente abrió un paso hacia la parte del la parte más afectada de la desertización, empezó una ola de frio que Ocan ni la hembra habían experimentado en su vida, solo lo podían resistir junto al rio de fuego que seguía fluyendo a lo queantes era un profundo pozo, lo que caía en forma de copos desde el mismo cielo era desconocido, todo lo iba cubriendo, el sol desapareció, y con el paso de los días al asomarse a exterior vieron todo cubierto de blanco, y el viento soplaba constante del mismo lado, el frio era tan intenso que la única forma de soportarlo era estar muy cerca del fuego que despacio seguía fluyendo los temores empezaron a corroer los pensamientos de los supervivientes las gotas que caían del techo formando una barra dura, que con la sed que los desesperaba lo corto y lo coloco junto al fuego y vio con asombro como se hacía agua de nuevo, pudiendo calmar la sed, ¿Se volvería a formar nuevamente la barra nuevamente¿ la provisión de
vallas se agotaban rápidamente y a buscarlas sería imposible, y además desenterrarlas debajo de esa avalancha blanca, por más que buscaba en
su memoria algo que le había contado su abuelo no podía dar con la solución, la solución apareció como un fantasma algo que salto dentrode la cueva puso en alerta a los dos, era algo chico con vida que rápidamente se precipitó sobre las pocas vallas que iban quedando Ocan se arrojó literalmente hacia la entrada que la misma nieve había achicado cortando la huida del animal la hembra se abalanzo sobre la presa que parecía ser un tipo de roedor salvaje que
movimiento instintivo de caza que desplego el macho cortando laretirada y el salto veloz de la hembra contra la víctima se efectuó alunísono y sin ninguna seña previa ejecutaron espontáneamente un
sentido de supervivencia que estos seres quizás los últimos de la zona mas inhóspita creada por el mismo hombre era difícil de creer, con el
pequeño roedor ya muerto entre sus manos recen se miraron y sellaron un pacto entre los dos, sin ninguna palabra, solos les hubiera sido imposible cazar ese pequeño bocado que los mantendrían vivos algunos días más.
Al rato de satisfacer el voraz a petito, se acordó de las palabras de
> su abuelo que le había contado que a la vez le había contado su abuelo, que existían comidas que daban alegría, y repitió por primera vez la mueca que vio en la cara de su padre, un momento antes dedejarse caer al profundo poso que era el rio de lava, como la hembra
vio la mueca la repitió a la vez en su rostro.
El ruido que producían varios de los roedores que se habían abalanzado sobre las ya pocas bayas los despertaron y tomando nuevamenteposiciones de cazadores pero ya expertos dieron matanza de losintrusos a pesar que dos pudieron huir a varios lugares de la cueva, y
cayeron rápidamente en sus manos ya que los humanos conocían mucho masla cueva que los roedores que amenazados con el fuego de las ramas que emplearon con antorchas los desalojaron de sus escondites y les dieron muerte.
Ante tanta cantidad de alimentos, Ocan salió a la intemperie a pesar del frio intenso lo que vio lo asombro de tal manera, que entrando rápidamente en la cueva, conto como pudo a la hembra un plan que
deberían ejecutar, como la sabiduría de Ocan se había fertilizado con los relatos de su abuelo pensó inmediatamente usar las pieles de los
roedores y abrigarse para poder casar una multitud de animales que viopasar delante de su cueva, pero para poder enterrar su cuchillo tendría que poder primero vencer el frio, principalmente los de los pies, rápidamente llevo a la hembra a ver los dibujos donde se veían hombres matando animales parecidos a los que había visto pasar, y ver que tenían sobre sus espaldas y pies, ante semejante espectáculo la hembra grabo las escenas que iba viendo en la rocas de la cueva y sin verlas todas quiso regresar por su cría que había quedado sola.
También fueron felices, cuando sus cuerpos se fueron fortaleciendo, al dejar de comer solo porotos, y los descendientes tuvieron la oportunidad de disfrutar del sol, la lluvia, el viento y todo lo maravilloso que depara la naturaleza.
El cruel relato del encuentro, que desde luego la imaginación humana no podría entender, por lo que deforma las cosas la soledad y la realidad de los días en que los últimos protagonistas de las extinciones humana en sectores desérticos que parecería que son únicos pero que fueron tan frecuentes, que cuando algunos sobreviven y lograran trascender, suenan heroicos y son ni más ni menos que acontecimientos pero son un destello en la evolución, son tan importante como todo lo que concierne a la naturaleza.














































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