grillo
Música porque sí, música vana,
como la vana música del grillo,
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Qué bien suena la flauta de la rana!
Pero no es son de flauta: en un platillo
de vibrante cristal de a dos desgrana
gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
es a quien tiene el corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!
Drama nocturno
El niño duerme y en su frente pura
son los bucles de humo vagoroso y dorado,
y en su mano de rosas asegura
el sonajero de reír cansado.
En la alcoba infantil, como en un nido,
cubierta con el ala la pensativa frente,
el Ángel de la Guarda se ha dormido;
mas la luz de sus ojos dulcemente
atraviesa los párpados y el ala.
En la estancia contigua,
como sabe que nadie puede oírlo
el cucú del reloj canta la antigua
canción que en Nuremberg cantaba un mirlo.
De pronto salta un duende por la abierta ventana
y trota hacia el espejo con trote de ratón,
tiene los pies de lana
y en la mano un pedazo de carbón.
Adopta una postura lo más ceremoniosa
ante el espejo, luego se hace un guiño
y ríe con su risa feliz de anciano niño
que le llena de hoyuelos las mejillas de rosa.
Después en la pared más ancha de la alcoba
con el trazo infantil de su carbón dibuja
una imponente bruja
cabalgando en su escoba.
Una bruja que tiene feas patas de cabra
y un mochuelo posado sobre su hombro;
y ríe locamente pensando en el asombro
que va a tener el niño cuando los ojos abra.
Mas ya despertó el ángel y en vuelo de paloma
ha llegado hasta el duende que asustado lo mira;
y sobre el césped del jardín lo tira…
Y sonríen sus labios con sonrisa indulgente,
Mirando huir al duende con la mano en la gorra,
Entorna la ventana, suspira dulcemente
y con el ala blanca la negra bruja borra.
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