LA MUERTE NO LLAMA DOS
VECES.
El choque de un auto contra un frondozo arbol proboca la muerte inmediata de una mujer llamada Ana, su marido y sus dos hijos la esperan inutilmente, a la madrugada se enteran de su fallesimiento, toda la familia queda consternada, como ella habia pedido que al morir la cremaran, su deseo fue cumplido, sus cenizas fueran esparcidas en lo que fuera el jardín de su casa, los días, los meses y los años pasaron, el hijo menor se preguntaba como era su semblante de que color eran sus ojos, celestes, o blaucuos, su marido se volvió a casar sus hijos, empiezan la facultad, la ropa de Ana fue donan al Ejercito de Salvación, del arbol donde chocó, un carpintero fabrico muebles, paso el tiempo y al morir su marido y sus hijos, la que fue su casa fue comprada, por otra familia. que fueron tirando sus pertenencias, , aparentemente ya no queda nada que haya pertenecido a ella, pero como nada se pierde y todo se transforma, Ana se transformara en algo etereo, de todos modos, en su corta vida hizo uso de lo que le toco de felicidad, ya que algo superior, le lego ese derecho, la muerte esta tan segura de nuestra muerte, que nos da una vida de ventaja, pero se encargará, de que nada quede de nosotros con el pasar de los años.
Alfredo Rebizzo Hernando.
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